Marruecos 2011; Comienza nuestra aventura

Publicado: 13 mayo, 2011 en Rutas

 

 

Albi en Tarifa

Una vez de vuelta de tierras africanas y recuperando poco a poco la presencia de espíritu como dice mi amigo Mcananas. Voy a intentar contaros paso a paso todo lo que ha dado de sí este viaje y los casi 1.800 kilómetros por tierras marroquíes guiados por Antonio Ramos de Oasis Aventura, veterano dakariano que cuenta en su palmarés con once participaciones en antiguo Paris Dakar de las cuales terminó en siete ocasiones y que conoce el país vecino como la palma de su mano.

El viaje ha sido impresionante tanto por la belleza de los paisajes que recorrimos como por los terrenos por los que pasamos, pudiendo disfrutar de pistas interminables del tamaño de autopistas de cuatro carriles y terreno completamente liso, como de las más terribles ramblas de piedras en las que no paras de rebotar de un lado a otro, pasando por las dunas del desierto, los ríos de arena o los lagos secos y tormentas de arena. Pero además hemos tenido la suerte de contar con unos excepcionales compañeros de viaje que os iré presentando durante el relato y con los que enseguida congeniamos para formar un grupo compacto, en el que se rodaba con la seguridad de saber que siempre había alguien dispuesto a echarte una mano en un momento de apuro.

El mar en el estrecho

Así comenzamos el viaje desde tierras salmantinas mi amigo Gino y yo, al que tengo que agradecer su labor como fotógrafo durante toda la ruta. Cargamos las motos en el carro y enganchando este al coche, pusimos rumbo a Tarifa durante toda la noche. Ya que allí se encontraba nuestro punto de partida y de reunión con el grupo para organizar toda la caravana y pasar en ferry hacia Tánger.

El mar esa noche estaba más revuelto que de costumbre y en la cola del ferry ya nos advertían que en la anterior semana no había podido zarpar en tres días por el temporal. Esto hacía que nada más comenzar el viaje que los nervios acumulados y “las mariposas” en el estomago no pararan ni un segundo ante la incertidumbre de nuestra marcha.
Camino de Midelt

Allí enseguida conocimos a todos los integrantes de nuestro viaje, Antonio Ramos, Aziz, Jerome, Jony, Isaac, Javi, Juanma, Arturo, Gino y yo, con los que enseguida nos integramos muy bien mientras esperábamos embarcar en el Ferry. Haciendo las pertinentes presentaciones y contando las típicas aventuras moteras organizamos la caravana en el impresionante coche Dakariano de Oasis Aventura y su remolque no menos impresionante en el que caben unas diez motos.

Oasis Aventura camino de Midelt

Sin darnos cuenta estábamos ya metiendo coche y remolque en las entrañas del barco para llegar a Tánger en tan solo 35 minutos. Una vez allí enseguida te das cuenta que las reglas europeas no sirven en Marruecos y cruzar la aduana con coche carro y motos se puede convertir en una pesadilla de unas cuantas horas mientras tus papeles van de un sitio para otro sin prisa ninguna, hasta que “una propina” y el buen hacer de Antonio agiliza la situación. Además esta regla será una constante en el viaje y los marroquíes se encargan de recordártela cada poco tiempo. “Prisa mata amigo”.

Remolque Oasis Aventura

Una vez en Tánger comienza nuestra ruta en coche hasta Midelt por carretera, atentos a cada detalle de este país tan diferente al nuestro, en el que nos llama la atención cualquier cosa que al final del viaje ya nos parecen hasta normales, como camiones llenos de carga que superan los límites de la física o coches con siete personas dentro, o impecables policías con uniforme blanco apostados en los arcenes con radares de pistola en mano a la caza de conductores imprudentes.

Camiones sobre cargados

Por fin después de un largo viaje en coche llegamos a Midelt nuestro primer destino donde nos alojamos en un impresionante hotel en el que nos da la bienvenida un grupo musical del Atlas con sus cánticos regionales, que no nos dejan oír ni lo que nos dice el recepcionista.

Llegada al Hotel
Una cena rápida un poco de tertulia y a la cama que mañana nos espera una etapa de 250 kilómetros en la que nos avisa Antonio, que hay una rambla de piedras de unos 50 kilómetros. Por lo que hay que estar lo más descansado posible para lo que nos espera ya desde el primer día.

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